Con Lamarana
Venia lloviendo
A comer sea dicho...pero con las manos
Tormenta colorida
El color de Africa
Vamos que nos vamos
Termiterooooooooo
Así se puede definir esta semana perfectamente, no hay otra palabra que pueda ser utilizada mejor que esta. Después de ocho días merodeando por este continente tan diferente al europeo y tan diferente al mundo, las sensaciones, las emociones, las vivencias brillan por su apariencia. Hemos aprendido de la vida, de la vida de África, de la vida de la calle.
Se puede decir que hicimos de todo, nos quedo montar en globo, aunque eso sería un viaje más y os puedo decir, que de viajes en estos últimos días hemos tenido muchos. Viajamos en todo terreno, gnele- gnele (minibús gambiano),en moto, a pie, en barca, en ferry, en sept-place….Vamos que el único medio de transporte que nos quedo fue el burro y no aceptamos la oferta de varios señores porque venía lloviendo, que si no nos vamos en burro.
Pasamos unos días trabajando, viendo las tierras de un Marabut (uno de los grandes de la religión de aquí) que incluso hasta nos bendijo para que no nos sucediera nada (no podría decir si era bueno o malo, lo que si puedo decir que era incoherente). Vimos el otro proyecto de ASOMACS en Tambacunda y pasamos un día con el coche atascado hasta las puertas en el barro, tuvimos que dormir en el campo, al raso, con muchos de los trabajadores de este proyecto, viviendo como ellos, comiendo con ellos, incluso durmiendo con ellos. Fue una experiencia dura, llenos de barro hasta los ojos, sin poder ducharnos, comiendo únicamente arroz con un poco de pollo, sin cenar, fue duro, pero también inolvidable y nos enseño mucho de la vida de los campesinos de este país. No olvidare a un hombre llamado Lámarana, lo enseñamos a utilizar el motocultor y tenía tanta fuerza que nos dio la impresión de que ni siquiera necesitaba el motor del aparato. jaja.
Después de estar casi una semana trabajando, nos dispusimos a cruzar Gambia de norte a sur y de este a oeste ¿creéis que lo conseguimos? Pues vaya que si lo conseguimos, saborear un país como este tiene sus inconvenientes, demasiada policía pidiendo pasaportes y documentación cada 10 Km, pero también tiene sus ventajas, aprendimos de la dureza de la vida en estos países, en Gambia concretamente. El dinero no está en los bancos está en la calle, todo el mundo es intermediario de todo, lo que nosotros conocemos como chanchullos, aquí es una forma de vida, es la forma de vida. Nos han intentado engañar, lo han conseguido, nos hizo aprender y también engañar nosotros y estar con un ojo siempre detrás de la oreja.
Hemos visitado parques naturales, visto Facocheros (el jabalí de el Rey Leon), antílopes, martines pescadores, cocodrilos, pelicanos, moscas tse tse, gansos, garzas, peces voladores, incluso avistamos hasta una pareja de delfines a lo lejos en el rio Gambia. Cruzamos la frontera Gambiana en un coche que tenia lo justo para anda, es decir 4 ruedas y un trozo de motor, tuvimos que empujarlo en la aduana, tuvimos que “sobornar” ( A LA FUERZA) en la frontera. Viajamos cerca de 40 Km en un bote muy pequeño, incluso bebimos te en el mismo bote y visitamos dos de los parques naturales más importantes de Gambia, viendo toda clase de animales, plantas, recorrimos manglares, bosques, jungla, a pie, en barca, en coche. Visitamos uno de los parques naturales más importantes de Africa occidental “Nioko-locoba”
Pasamos momentos de apuros, de deseperación, largas horas de espera, para que se llenara cualquier medio de transporte, estuvimos viviendo con la gente y como la gente de aquí, solo había una regla, intentar ahorrarnos lo máximo posible (por que no somos ricos, ni en este momento europeos en cuanto al dinero) y compartir, disfrutar y aprender de las experiencias que en cada momento nos brindo la vida. Con la mochila al hombro y litros de sudor en la camiseta, nos hemos cruzado un país, entramos andando y con miedo y salimos riendo y con unas cuantas lecciones aprendidas.
Un sol agotador, lluvias torrenciales, nublados, plagas de langostas, sed, caminos, mil baches, dinero mojado y casi roto, traqueteos de los autobuses, aprender a moverse en unos servicios públicos que me hace pensar que ni la gente de aquí sabe cómo funcionan algunas veces, negociar todo (por ser blanco, claro está) desde una barra de pan hasta un alojamiento, todo es negociable simplemente hay que tomárselo como un juego divertido en el cual hay que llegar a un acuerdo, además es importante saber, que si te parece caro, la opción está en tus manos, “no lo compres”.
Dormimos en el suelo, en camas de palos, en colchones realmente finos, en casas que la lluvia entraba en todos lados, en el coche, en chozas de paja, incluso en un burdel, si, en una casa de señoritas de compañía en Banjul, donde nos dimos cuenta que las señoritas que estaban en las puertas de las habitaciones no estaban hay viendo pasar a la gente, un sitio de los más turbios que estado en mi vida y espero que no esté en ninguno más turbio, ¡¡Por favor!!.
Hemos tenido playa, mar, montañas, no muy altas, porque Gambia es relativamente llano, ríos, lagos, sitios impresionantes, donde la vista te hacía perderte en el horizonte o donde algún paisaje te recordaba a esos que salen en las películas o en la series de televisión. Estuvimos en un parque con unas chozas que cuando estaba hay con la navaja por un momento me sentí como Jhon Locke en “LOST”, impresiónate.
Hay que reconocer que para conocer realmente un país, debes saborearlo y palparlo con tus propias manos, integrarte con la gente, aunque la mayoría de las veces sea prácticamente imposible por el color de tu piel, es una pena decirlo, pero cada vez pienso más que el color de la piel, estés donde estés, marca una diferencia, positiva o negativa. La gente venía a por nosotros a sacarnos lo que podían, pero cuando les hablábamos lo poco que sabemos el Wolof, daban un paso atrás como diciendo “ cuidado que estos están rodados”, era de risa, divertido y a veces muy cansado estar todo el día negociando y con la mente puesto en el idioma. Porque esa es otra el idioma, aquí cada uno habla lo que le parece, en Senegal el idioma oficial es el francés, pero casi todo el mundo habla wolof, aunque también hay gente que habla “polar” y “mandinka” y en Gambia el idioma oficial es el inglés, pero la gente habla “mandinka” además de otros dialectos que ya por cansancio nos negamos incluso aprender el nombre. Aquí el que menos habla 5 idiomas/dialectos distintos. Yo ya no diferencio cuando hablo entre inglés, francés o wolof….si la gente me entiende, me vale.
Para terminar solo decir que anoche no llegamos a casa hasta las 2 de la madrugada y hoy estamos cansados no, lo otro, porque tanta INTENSIDAD es fantástico, pero también agotador. Se me quedaran mil cosas en el tintero, pero como siempre digo “llevare mil cosas que contar e infinitas que recordar” así que ya os daré la vara cuando me veáis sobre las aventuras de aquí.
Solo decir: “CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE EL CAMINO AL ANDAR…”
El tiempo pasa rápido por estos lares, empiezas a trabajar un martes ( por que el domingo y el lunes son nuestros días de descanso) y cuando te quieres dar cuenta estás viviendo otro intenso fin de semana perdido en algún lugar de esta inmensa geografía diciendo: Ya pasó otra semana.
Los trabajos hasta lo de ahora van bien, o medianamente bien se podría decir, el mango está tirando perfectamente y el melón ha germinado sin más complicaciones….pero ahora el problema es otro, son las plagas, ciertos bichitos se dedican hacer de las suyas sin tener en cuenta el daño que hacen por ello vamos tomando algunas medidas para intentar solucionar el gran problema de las plagas. El melón está siendo atacado por algo (creemos que una larva) que se mete dentro del fruto cuando está pequeño y termina comiéndoselo, esperemos que el producto con el que curamos vaya haciendo su efecto. Otro contratiempo son las liebres, las cuales se dedican a mordisquear el melón y a dejarlo todo marcado siendo inservible para la venta, el otro día cogimos una pequeñita, esto nos preocupa, porque no sabemos como evitar sus ataques, pero lo conseguiremos, al igual que unas graciosas ardillas que corretean sin más ton ni son por todos sitios y que nos damos cuenta que les encanta romper las mangueras del goteo para poder beber, las pondremos bebederos en otro lado y esperemos que dejen esa afición porque sino habrá que tomar otras medidas. Pero bueno estos son los contratiempos que tiene la agricultura y de los que debemos aprender e intentar contrarrestar con nuestras técnicas o sino como dice Tio Kurtis los bichos que no valen pa´na se los mata desde el principio y fuera.
Los fines de semana no menos intensos que los días de trabajo en el campo. Este fin de semana hemos visitado la ciudad sagrada de Tuba, donde todos los fieles vienen a ver la gran mezquita que llevan construyendo los maoríes hace años, es simple y llanamente una obra arquitectónica impresionante, pero también demuestra el poderío y la grandeza de esta corriente religiosa islámica de la cual es toda la ciudad santa, el negocio del cacahuete senegalés y demás gestos de grandeza. Desde mi punto de vista en estos países del sur, el aferramiento a la religión es por tener la fe de que después de esta vida tan injusta vendrá una mejor, porque lo que no es normal que mucha mezquita, mucho minarete y luego gente en condiciones semejantes. Pero también destaco que nada más allá de lo que pasa con la religión cristiana que es la que conozco un poco más de cerca.
La vida aquí sigue sorprendiéndonos, menos que al principio, pero sigue siendo todo diferente, esto es el desguace de Europa, todos los autos que tienen o son coches antiguos de allí o son coches de lujo. Ves a un burro con un carro y un eje de coche para el carro y al lado un porche cayene, incoherencias cuantas quieras y cosas graciosas más, un burro con un carro tuneado y en el carro matricula de Logroño ( y esto es enserio) nos partimos de la risa.
El sabor de África es totalmente distinto al de Europa, por supuesto y al de Latino América, son formas de vivir distintas, sin conciencia del tiempo, sin preocupaciones nada más allá de los 15 siguientes minutos, viviendo en la calle todo el día, incluso durmiendo en la calle, no por necesidad sino por calor o por costumbre, aquí no cierra nada, pero eso si a la hora de rezar, 20 minutos antes empiezan todos los megáfonos de las mezquitas a echar cantos satánicos (como yo los llamo) y todo el mundo a pegar cabezazos contra el suelo que sino el de arriba se cabrea, jaja
En cuanto a la cooperación y como funciona tanto está ONG como las que vamos conociendo en el camino, pues no más allá de cómo me esperaba, primero pedimos dinero, luego hacemos un proyecto y si lo dan, pues a trabajar como sea que el dinero hay que justificarlo. Este fin de semana estuvimos en un centro de salud en medio de la nada que tenía apenas 3 o 6 pacientes al día, el cual cobraba 500 CFas (menos de un euro) por consulta y tenía unas instalaciones impresionantes. He de decir que está empezando y queda trabajo por hacer, pero la casa si se empieza por el tejado no suele quedar bien, aunque ya se verá, porque tampoco conozco ciertas cosas y muchos aspectos se me escapan. Eso si, la ropa que mandamos a los niños de África, mejor dársela a Caritas que sino luego te encuentras una camiseta de segunda mano para venderla que dice: DEMASIADO SEXO NUBLA
Bueno pues por lo demás la vida sigue tranquila y a su ritmo por aquí os agradezco a todos aquellos que seguís el blog, porque la verdad hace muchísima ilusión saber que hay gente que por lo menos le gusta ver otra realidad, aunque eso si, AVISO, esta es la realidad que yo veo con mis ojos que puede ser distinta a la que vea cualquier otra persona o cualquiera de vosotros, simplemente es acercar mi forma de ver las cosas a todos aquellos que quieren conocerlo. Para saber como es esto hay que venir y saborearlo.